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La localidad cacereña de Jarandilla de la Vera, sita en la comarca
del mismo nombre, celebra la víspera de la festividad de la Inmaculada
Concepción los "Escobazos". Es su fiesta más popular, cuyo origen
está, según cuentan los jarandillanos, en la antigua costumbre de
los pastores que a la hora de regresar al pueblo intercambiaban
"escobazos" para celebrar la vuelta a casa y el reencuentro con
sus seres queridos. Otros apuntan que el origen está en la tradición
pastoril de la comarca de bajar al pueblo la víspera de la Inmaculada
para celebrar la misma, para lo cual utilizaban escoberas (arbusto
muy común en la comarca) encendidas a modo de antorchas para así
facilitar el camino. En la actualidad la Fiesta de los Escobazos
ha adquirido tal importancia que ha sido declarada de Interés Turístico
Nacional. Gran número de jóvenes y no tan jóvenes, de jarandillanos
y forasteros, se agolpan por las calles de esta localidad cacereña
desde las siete de la tarde. La mayoría porta escobazos y teas encendidas
que servirán para golpearse, por tanto conviene pertrecharse debidamente
con el fin de no quemarse y disfrutar de la fiesta. A las nueve
de la noche comienza la Procesión y los "Escobazos" amainan, pues
los participantes acompañarán al estandarte de la Virgen que a su
vez será portado por un jinete. En ese momento se vitorea a la virgen
y se ilumina con lo que queda de los "escobazos", sin duda, el momento
culminante y de mayor jolgorio de esta fiesta tan peculiar. Quienes
decidan acecarse hasta Jarandilla de la Vera harán bien en mantenerse
a una distancia prudencial, o si son más osados y deciden participar
ir bien protegidos si se quiere guardar un buen sabor de boca de
esta magnífica y vistosa tradición cacereña. .
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