Meditación – sanación de la mente y el cuerpo

Occidente oriental

Meditación de un estilo u otro puede encontrarse en la mayoría de las grandes religiones, incluyendo el cristianismo, el budismo, el hinduismo y el Islam. Las religiones orientales tienden a concentrarse en la meditación como un medio de desarrollar la iluminación espiritual y como una vía para experimentar la realidad última, mientras que en Occidente se utiliza principalmente como herramienta para el desarrollo personal y como medio de reducir el estrés y mejorar la salud y el bienestar.

Las diferentes tradiciones religiosas en el mundo han dado lugar a una rica variedad de las prácticas meditativas que incluyen las prácticas contemplativas de órdenes religiosas cristianas, la práctica budista de meditación sentada y los movimientos de giros de los derviches sufíes. Aunque la meditación es una práctica importante en muchas tradiciones religiosas y espirituales, puede ser practicado por cualquier persona sin importar sus antecedentes religiosos o culturales.

Meditación y salud

Como los médicos occidentales empiezan a entender el papel de la mente en la salud y la enfermedad, se ha aumentado el interés en el uso de la meditación en la medicina y las prácticas meditativas son cada vez más se recomienda en clínicas y hospitales, como una herramienta para mejorar la salud y calidad de vida. Meditación también es vista como un valioso aporte en los planes de tratamiento integral y como un medio para ayudar a las personas con enfermedades crónicas o terminales debilitantes.

Durante la meditación, la actividad del cerebro (como asignada por un dispositivo conocido como un electroencefalograma) altera significativamente. Las más bien conocidas ondas cerebrales evidentes durante la meditación se llaman las ondas alfa, y éstos acompañan relajación de todo el sistema nervioso. Gamma, Delta y Theta ondas cerebrales acompañar a tipos de meditación asociados con diferentes estados alterados de conciencia.

Estudios científicos demuestran que la práctica regular de la meditación puede ser una poderosa herramienta de sanación. Las personas que meditan regularmente han demostrado sentir menos ansiedad y depresión. También informan que experimentan más placer y apreciación de la vida, que se mejoran sus relaciones, y que tienen una mayor sensación de calma, empatía y aceptación de sí mismo y otros.

Meditación regular puede usarse para tratar una variedad de enfermedades, incluyendo enfermedades peligrosas de ansiedad – dolor crónico – depresión – dolores de cabeza – hipertensión arterial – insomnio – migrañas – estrés – vida. Se puede también utilizar con otras formas de tratamiento médico y es una importante terapia complementaria para el tratamiento y la prevención de muchas condiciones relacionadas con el estrés.

Basada en la evidencia clínica, así como conocimiento teórico, meditación se considera ser una de las mejores terapias para el trastorno de pánico, trastorno de ansiedad generalizada, dependencia de sustancias y abuso, úlceras, colitis, dolor crónico, psoriasis y trastorno distímico. También se considera ser un valioso tratamiento para la hipertensión (presión alta), prevención de infarto, prevención de la ateroesclerosis (endurecimiento de las arterias), artritis (incluyendo la fibromialgia), cáncer, insomnio, migraña y prevención del accidente cerebrovascular.

También es vista como una terapia complementaria valiosa para el tratamiento de alergias y asma, ya que el estrés desempeña un papel considerable en el avance de estas condiciones. Además, las prácticas meditativas se han divulgado para mejorar la función o reducir los síntomas en pacientes con diversos trastornos neurológicos. Se trata de personas con enfermedad de Parkinson, las personas que experimentan fatiga con esclerosis múltiple y personas con epilepsia resistente al tratamiento estándar.

El sistema nervioso

Descansar la mente tiene un efecto dramático en la actividad cerebral. Cuando el cerebro se mueve en un estado de onda alfa, se producen muchos cambios fisiológicos, empezando por el sistema nervioso autónomo. Uno de los papeles principales del sistema nervioso autónomo es regular las glándulas y órganos sin ningún esfuerzo de la mente consciente.

El sistema nervioso autónomo se compone de dos partes llamadas el “simpático” y el “parasimpático.’ Estos sistemas actúan de maneras opuestas pero complementarias. El sistema nervioso simpático estimula el cuerpo, mientras que el parasimpático lo calma.

El estrés crónico o agotamiento puede ocurrir cuando el sistema nervioso simpático domina durante demasiado tiempo. Durante un estado de onda alfa, toma la mitad parasimpática del sistema nervioso autónomo, y esto se traduce en baja la presión arterial y ritmo cardíaco, una reducción en las hormonas del estrés y ralentiza el metabolismo.