|
Es difícil escaparse
de la tentación de cambiar la tediosa rutina diaria por
una festividad que nos invita a aparcar nuestra
personalidad por unos días. Con O Entroido, llega la
hora del carnicero de Cuntis que, con toda probabilidad,
volverá a ejercer de travesti grotesco, sin depilar,
luciendo un espectacular escote tipo pelo en peito; la
hora dulce de nuestro dignísimo vecino Carlos, el del
banco, bailando sin cesar, aquí A Rianxeira, allí al
amigo Charli Brown; de doña Antonia, la mujer del
Alcalde de Oliñasvan, que ejerce la prostitución por
unos días con la cabeza muy alta; de Manolo, el
electricista de Laza, Peliqueiro Mayor y a mucha honrra...
Y así, cada gallego saldrá a la calle olvidando por
unos días sus tediosas obligaciones cotidianas. O
Entroido, el Carnaval gallego, supone una de las fiestas
más participativas de entre las que se celebran en esta
comunidad y tiene unas connotaciones culturales, de matiz,
que lo hace completamente diferente de cualquier otro de
los que se celebran en España.
orejas,
filloas, vino... y música.
Además de olvidar por
unas horas nuestras obligaciones cotidianas, y tomar al
asalto el rol social que nos venga en gana. O Entroido
como casi todas las fiestas populares que se celebran en
Galicia posee una vertiente gastronómica y otra musical.
En cuanto a la primera, el plato estrella en todos los
hogares es el lacón con grelos;
suculento manjar con fundamento que ayuda a combatir los
rigores del frío invernal; pero quizás los más
representativos y verdaderos protagonistas de las mesas
gallegas, son los postres. Las filloas, deliciosas tortitas finas, bien de leche, bien
de sangre (las auténticas y verdaderas); y las orejas,
hojaldradas, deliciosas y con forma del susodicho apéndice.
Espectacular resulta ver a las fiolleiras
y a las orelleiras, que al método
más tradicional, amasan a mano, a veces hasta en las
plazas del pueblo tan suculento manjar.Y el vino. Más
allá de cualquier licor o combinado, el vino
del país ocupa un lugar privilegiado en
los gustos de los gallegos por el carnaval, excelentes
caldos de la tierra que alegran el cuerpo y aún el espíritu.
En cuanto a la vertiente
musical, el Carnaval gallego está ligado de una manera
indisociable a la música folck y popular.
Los palcos ocupan las plazas mayores y las verbenas se
alargan hasta bien entrada la noche. Durante esos días
la música de moda desaparece y los verdaderos
protagonistas son las orquestas y las verbenas populares,
las charangas y los bailes callejeros improvisados. Es
curioso ver como cada año se rescata la samba,
generalmente recurriendo a las clásicas canciones que
todos podemos tararear y que forman parte de nuestra
cultura colectiva. Y Galicia añade a este gusto por la música
carnavalesca, una sabia mezcla con el folckore popular.
En casi ningún pueblo faltan los grupos de gaitas y las
pandereitadas... Todo se une hasta formar una fiesta anárquica,
donde la gente se toma el vino y las copas por la calle,
deambulando de aquí para allí y confraterniza con sus
vecinos.
carga crítica
O Entroido gallego tiene
una gran carga de crítica. El carnaval reserva un lugar
destacable para aquellos que, con humor y grades dosis de
ingenio, son capaces de organizarse en grupos de
charangas para componer coplas críticas, despiadadas y
ácidas... todo un canto a la libertad de expresión
cuando, muchas veces con el rostro tapado, el ser humano
puede expresarse con absoluta libertad. Son muchos los
concursos organizados por peñas, asociaciones y grupos
de amigos. Cualquier tema es posible y nadie se libra de
la burla y el escarnio de las charangas, ya el alcalde,
su mujer, un vecino huraño o cualquier objeto de polémica
local, deportiva, cultural o de la índole que sea. El
espíritu especial de los gallegos convierten estas prácticas
en toda una demostración de ingenio y capacidad de
llevar la crítica hasta sus extremos más ácidos y
combativos, sin que nadie establezca control ni censura
alguna.
carnaval
urbano
En el caso de las grandes
ciudades gallegas, el Carnaval más universal ha
contagiado esta fiesta y ya son tradicionales los grandes
desfiles de carrozas y comparsas, al más puro estilo
sambódromo, con grandes recorridos, premios, concursos,
y fiestas en salas y discotecas, caso de las principales
capitales. Poco a poco, O Entroido de A Coruña se ha convertido en uno de los más populares y
con mayor capacidad de acogida de visitantes, con una
programación muy completa y un gran desfile de carrozas
en el entorno de las playas de Riazor-Orzán. De
cualquier manera, a pesar de poseer un carácter más
urbano, en ciudades como Ourense, A
Coruña o Vigo, sigue persistiendo O Entroido callejero,
tradicional, de toda la vida, se recuperan las peñas,
los grupos de amigos forman comparsas y se vive el
carnaval de una manera muy activa. Pero es quizás el
carnaval rural el más auténtico, el que sigue sirviendo
de vía de escape, crítica social y deshogo espiritual
para miles y miles de gallegos que viven en la Galicia
interior.O Entroido gallego termina con O
Enterro da Sardiña, un gran desfile de viudas y hombres de negro
que sollozan por el fin del carnaval. En villas como Vilaxoan,
en Las Rías Baixas, este acto supone el más importarnte
del Entroido. Se entierra con este ritual el Carnaval y
comienza oficialmente La Cuaresma.
|
|
 |