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La
Semana Santa es seguramente el periodo de más celebraciones por metro
cuadrado y hora en un país, España, tan pródigo a las celebraciones y
festejos. Como es lógico, La inmensa mayoría obedecen a motivos
religiosos, pero las hay participativas, sacrificadas, espectaculares,
diferentes. Disfruta de esta selección y acércate a vivirlas.
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No hay pueblo alguno en España, sea cual fuere el nivel cultural y el
punto geográfico en que se encuentre que no exprese sus sentimientos y
creencias a través de las fiestas. Con la fiesta, el ser humano trata
de escapar del día a día rutinario, sumergiéndose avaramente en unos
días de descanso y ocio, aderezados con celebraciones culturales,
religiosas o paganas, algunas de ellas firmemente entroncadas en lo
ancestral.
La
Semana Santa es un claro ejemplo de ello, pues ha pasado de ser una
fiesta esencialmente religiosa a convertirse en un pretexto para el casi
obligado viaje que el consumismo nos ofrece a bombo y platillo,
propiciando que unas fiestas que siempre fueron la máxima expresión
del alma popular se hallan ido convirtiendo en un triste remedo de lo
que en otro tiempo fueron, sirviendo sólo para atraer a ociosos
visitantes en detrimento de la autenticidad que en otro tiempo les
caracterizó. Por fortuna, aún hay lugares en esta nuestra España
donde a través de las fiestas podemos encontrarnos con unas tradiciones
muy nuestras, aparcando por unas horas o unos días el radical
aislamiento a que nos vemos sometidos en nuestra vida cotidiana de
prisas y asfalto, permitiendo con nuestra participación, acercarnos a
nuestras verdaderas raíces, ya que lo que se nos ofrece no es producto
de la incultura o el subdesarrollo, sino el sentir de la intimidad
colectiva de un pueblo que expresa visceralmente sus creéncias
existenciales, que obedecen a los caminos históricos recorridos desde
los más remotos tiempos.
La
celebración de la Semana Santa en España es colorista y variopinta,
define la forma de ser y actuar de las distintas culturas que conviven
en nuestra piel de toro. Las procesiones como manifestación devota
multitudinaria, salvo excepciones, es más propia de las regiones del
sur y centro del país, en tanto que en las tierras del norte y levante
no se contentan con reverenciar la valiosa imaginería que componen los
"pasos", sino que asumen los personajes y símbolos que forman
parte de la aventura pasional, reproduciéndolos con tanta intensidad
que llega a influir de una manera importante en su vida particular y
cotidiana.
De
la fe profunda al exuberante espectáculo, de la sobriedad castrense al
exhibicionismo mas deslumbrante. Así es nuestra Semana Santa, todas las
manifestaciones caben en ella. Apasionada y sensual en Andalucía,
sobriedad en Castilla, salcillos y barroquismo mediterráneo,
"Pasos" con un derroche de imaginería, cirios, costaleros, música,
saetas, esquinas, lágrimas y vino fino. Todo esto y mucho más, a lo
largo y ancho de España, hará que tal vez por unos momentos nuestro
corazón acelere el ritmo y en nuestra garganta sintamos el nudo de la
emoción contenida
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PROCESIONES DE ARACENA
Esta
ciudad fue en su día dominio de la poderosa Orden Templaria, y en todas
las fiestas que aquí se celebran, se manifiesta en ellas cierta
reminiscencia o influencia que estos monjes-guerreros debieron tener
sobre esta ciudad, que tanto tiempo estuvo bajo su custodia. Producto de
esta herencia es el castillo en el que se encuentra el santuario de
Nuestra Señora del Mayor Dolor y en su honor, en tiempos pasados, se
celebraba una romería que desapareció hace muchos años: los romeros
se acercaban al cerro de San Ginés, portando una enorme bandera que
posteriormente se convirtió en la enseña nacional, por este hecho le
valió a este pueblo el título de Muy Culta Cuidad.
Esta
ciudad fue en su día dominio de la poderosa Orden Templaria, y en todas
las fiestas que aquí se celebran, se manifiesta en ellas cierta
reminiscencia o influencia que estos monjes-guerreros debieron tener
sobre esta ciudad, que tanto tiempo estuvo bajo su custodia. Producto de
esta herencia es el castillo en el que se encuentra el santuario de
Nuestra Señora del Mayor Dolor y en su honor, en tiempos pasados, se
celebraba una romería que desapareció hace muchos años: los romeros
se acercaban al cerro de San Ginés, portando una enorme bandera que
posteriormente se convirtió en la enseña nacional, por este hecho le
valió a este pueblo el título de Muy Culta Cuidad.
Semana
Santa en Aracena: Calles estrechas, incrustadas de piedrecitas blancas,
empinadas cuestas, flores por doquier en sus balcones, olor a azahar,
luna de plata que presta su esplendor a la negra noche, una saeta rasga
el silencio desde un balcón perdido, voz desgarrada por la fe, tradición
que despierta, corazones desnudos, penitentes de blancas túnicas
luciendo en su pecho la cruz Templaría, gentes vistiendo sus mejores
galas; !Qué guapa esta Aracena! dispuesta a vivir en toda su intensidad
los desfiles procesionales de su Semana Santa.
Domingo
de Ramos, a las siete de la tarde, desde la iglesia del Carmen, desfile
procesional de la Entrada de Jesús, convirtiendo por unas horas a esta
bella ciudad en una moderna Jerusalén. Esta procesión se la conoce con
el nombre de La borriquita.
El
miércoles por la noche sale de la parroquia de Nuestra Señora del
Carmen la procesión de la Cofradía del Divino Redentor Cautivo bajo
palio, una bella talla en cuyo rostro se refleja un sufrimiento mas allá
de lo humano. El Jueves Santo es el día grande de Aracena, a las siete
de la tarde, desde la iglesia del castillo, se inicia una procesión que
durante casi siete horas recorrerá las calles y plazas de esta hermosa
cuidad andaluza. Participan la Cofradía de la Vera-Cruz, Santísimo
Cristo de la Sangre y María Santísima del Mayor Dolor. La devoción y
el fervor en grado sumo, la noche es fría, silencio, la mirada se
humedece y se hace oración, los corazones laten con fuerza, el
pensamiento se hace plegaria, en esta noche hay dolor, dolor y tragedia,
los murmullos se acallan al paso del Hijo del Hombre clavado y muerto en
la cruz. En la madrugada del Jueves al Viernes Santo, a las cinco de la
mañana y al menos hasta las diez de la noche, efectuará su recorrido
procesional la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y El Cirineo,
María Santísima de la Amargura y San Juan Evangelista, todos ellos
bajo hermosos palios primorosamente bordados.
El
Viernes Santo, a partir de las ocho de la tarde, una emotiva procesión
parte de la parroquia de la Asunción, en la cual participan María Santísima
de Gracia y Esperanza y el Santísimo Cristo de la Plaza (esta imagen se
talló en Aracena en el siglo XVIII, atribuido a Sebastián Santos y
esta realizado en madera de caoba). Posteriormente el sábado, en las últimas
horas de la tarde sale la procesión de la Cofradía Sacramental del
Santo Entierro de Cristo y María Santísima de la Soledad. La imagen
yacente de Cristo es una hermosa talla en su ataúd transparente. En
esta procesión están representadas todas la cofradías.
Las
Semanas Santas andaluzas destacan por su fervor, guirnalda que entrelaza
las flores, la oración, el suspiro, el alma de un pueblo que se aúna
allá tomando un dulce, acuya pasando las cuentas gastadas de un vetusto
rosario, ¡Que variopinta es esta tierra! Poesía que tus hijos con su
saber ensalzan, dejaremos en sus versos ese punto y final de su Semana
Santa. Dicen los habitantes de este pueblo, ¿Y que otra cosa, podríamos
ser?; si cuando levantamos la vista vemos lo que vemos.....
Cómo
llegar:
Desde Zafra, por la N-435 y Fregenal de la Sierra. Desde Sevilla por la
N-630 y la N-433.
Acontecimiento de mayor interés: procesiones
Cuando: Toda la Semana Santa, pero tienen especial relevancia las
Procesiones del Jueves Santo.
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PROCESIONES DE LORCA (Murcia)
En Lorca, como en tantas
ciudades españolas, se celebra una Semana
Santa, tan grandiosa y
colorista que no se sabe bien donde termina el acto de fe y donde
empieza el espectáculo, todo ello fundido en una amalgama donde los
ricos tronos, imaginería de Salcillo, mantos azules y blancos
rivalizando en riqueza, con bellos bordados y pedrería, miles y miles
de flores, faroles, personajes de la Biblia, tribus de Israel, reyes,
profetas, romanos, caballos, cuádrigas, y hasta los Cuatro Jinetes de
la Apocalipsis y sobre todo estandartes primorosamente bordados. Todo
cabe. En algunos momentos, las calles y plazas de este pueblo
"Tomadas" por emperadores romanos acompañados de cientos de
centuriones con cuádrigas incluidas más se asemeja a un desfile en la
vieja Roma que a una manifestación fervorosa en estas tierras
levantinas, donde se mezclan, las figuras talladas por famosos
imagineros, en cuyo rostro se refleja la tragedia y el sufrimiento
extremo, con la fastuosidad y el exotismo que encarnan las deidades
paganas.
Fervor
y espectáculo seguro que es la manera más auténtica de rendir pleitesía
y culto a sus creencias, al tiempo que pone la evidencia de una rica
tradición heredada, que lejos de decaer, cada año cobra nuevos bríos
en esplendor y participación.
En
Lorca hay varias cofradias, pero las más destacables son los "Los
Blancos" de la Virgen de la Amargura y los "Azules" de la
Virgen de los Dolores, como suele ocurrir en muchos pueblos de España,
estas dos cofradias mantienen una rivalidad más enconada que en ningún
otro sitio, durante la Semana Santa adquiere su punto más álgido al
establecer una especie de competición compulsiva para demostrar la que
hace mejor la puesta en escena, tiene mayor número de participantes de
su color y presenta el vestuario más lujoso. Gracias a estos
"Enfrentamientos" la fiesta se renueva cada año con nuevos bríos.
Los
momentos más estelares se producen antes de las procesiones del Jueves
y Viernes Santo, cuando se realizan estos descomunales desfiles, que si
nos es posible asistir, nos dejaran maravillados por su color y
esplendor.
Cómo
llegar:
Desde Murcia por la N-340.
Acontecimiento de mayor interés: Desfiles procesionales.
Cuando: Jueves y Viernes Santo.
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CERVERA (Lleida)
Lleida
celebra todos los domingos de cuaresma y especialmente en Semana Santa,
su pasión dramatizada, representada por un gran numero de vecinos de
Cervera. Al igual que en otros puntos de España en que se escenifica la
pasión y muerte de Cristo, los "actores" se introducen de una
manera tan visceral en el personaje que representan, que les marca de
una manera decisiva, tanto en la representación como en el resto de sus
vidas, según cuentan, personas que tras haber dado vida en estos actos
a Cristo o a la Virgen han vestido de por vida los hábitos de alguna
orden religiosa, profesando en un convento; jóvenes que encarnaron a
Cristo, durante la representación tuvieron que ser atendidos médicamente,
otros incluso, en un arranque de misticismo extremo, llegan a producirse
auténticas heridas como las del Redentor, dándose el caso de una emoción
tan intensamente vivida que parte del público increpa e insulta al séquito
de romanos que azotan a Jesús.
El
libreto de esta Pasión fue escrita a últimos del siglo XV y se tiene
la idea que comenzó a representarse a finales del XVI, tiene la insólita
singularidad, que en el día de hoy no se concibe en Cataluña, de ser
representada en castellano. Puede ser que al haber sido escrita en esta
lengua, al adaptarla al catalán perdiera parte de su frescura y
autenticidad.
Acomodándose
a los tiempos, y en un más que perdonable afán de superación, se han
incorporado a estos actos, elementos que el progreso pone a nuestro
alcance, como efectos especiales, luminotecnia etc., que si han ganado
en grandiosidad. También pueden haber perdido parte de aquella
ruralidad ancestral que debió tener en otros tiempos, no obstante, bien
merece una visita e impregnarse de esta emocional aventura.
Cómo
llegar:
Desde Lleida por la E-4
Acontecimiento de mayor interés: Pasión dramatizada.
Cuando: Todos los Domingos de Cuaresma, especialmente en la
Semana Santa.
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| 4
PROCESIONES DE SEVILLA
Es
primavera en Sevilla: los pasos desbordan de flores, la noche es tibia,
huele a cera quemada y a incienso, tintinean los pesados bordados de oro
sobre terciopelo al chocar con los varales de plata labrada, los pasos
se mueven suave y cadenciosamente,acompañados de adecuados compases
musicales, de pronto, al doblar una esquina, la voz desgarrada de una
saeta rompe el silencio, llenando de emoción el corazón de los
sevillanos y los espacios abiertos de cualquier rincón de Sevilla, a su
término vuelve el silencio, sólo roto por el sonido de las cadenas de
los penitentes y el roce de las alpargatas de los costaleros, gruesos
faldones imponen su anonimato, ocultando la penosa tarea que permite
inprimir ese acompasado vaiven que más que avanzar parece mecerse. Así
vive Sevilla su Semana
Santa, sensual, con una ilimitada expresión
emocional, un complejo ceremonial de los sentidos, es sobre todo vida
que expresa vida.
Un
mar de gente inunda la ciudad, miles de personas cubren la carrera a las
hermandades o participan activamente en alguna de las cincuenta y seis
procesiones que se celebran entre el Domingo de Ramos y el de Resurrección.
Fervor,
arte, esencia y belleza, que tiene su máxima expresión en estas
multitudinarias cofradías y estos pasos que irradian dolor y tragedia.
La Macarena con su llanto de perlas, producto de un dolor infinito o la
silueta del "Cachorro" recortada sobre la ténue luz del
amanecer al cruzar el puente de Triana.
Cómo
llegar:
Autovía de Andalucía.
Acontecimientos de mayor interés: Procesiones.
Cuando: Desde el Domingo de Ramos al de Resurrección.
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| 5
RUTA DEL TAMBOR Y EL BOMBO HÍJAR (Teruel)
La semana Santa en Híjar se celebra a golpe de tambor y bombo. Son las
Fiestas con mayúsculas, son las fiestas en que lo profano y lo
religioso se amalgaman de tal modo que no se concibe lo uno sin lo otro,
no se entendería una procesión de Semana Santa en Híjar sin el
atronador ruido de los parches, así como los tambores y bombos de este
pueblo, no tendrían razón de ser sin sus procesiones.
Esta
localidad, encabeza o al menos forma parte destacada, en lo que se llama
"Ruta del Tambor y el Bombo", compuesta por una serie de
pueblos en los que de una manera atípica se celebra la Semana Santa.
Buscar
los orígenes de este rito o tradición es bastante complicado, no se
tiene noticia de que haya nada escrito sobre el tema, pues se ha
transmitido de generación en generación a través de los siglos. Hay
referencias de que en el 1519, el Duque de Híjar, encargó a los
frailes Franciscanos la organización de la Semana Santa, pues bien, en
aquella lejana época ya se tocaba el tambor y al parecer era una práctica
que venía de muy antiguo. Durante siglos y siglos, la práctica de esta
tradición ha enraizado profundamente en la idiosincrasia y cultura de Híjar
permitiendo que llegue hasta nosotros con toda su pureza y esplendor.
Antiguamente, además del tambor, se empleaban los más diversos
artilugios capaces de producir ruido, con ellos atronaban los cielos y
la tierra en protesta por la muerte del Crucificado a manos de los judíos.
Bastante tiempo antes de Semana Santa, en Híjar algo flota en el
ambiente, aquí y allá se escucha el sonido de algún tambor o bombo
que después de un largo año de letargo, sale a la luz para ser
desempolvado, templado y preparado para la dura tarea que le espera. De
la misma manera, salen del fondo del armario las negras túnicas que se
han de llevar en las procesiones y son el uniforme obligado para poder
tocar el tambor en este pueblo, ésto y ser varón, puesto que las féminas
están discriminadas en este menester, participan en todo, menos en la
práctica de batir el cuero.
El
Domingo de Ramos, la procesión con el paso de la Entrada de Jesús en
Jerusalén,"Va de la iglesia al Calvario y regresa, acompañada de
niños vestidos a la usanza medieval hebrea dándole gran colorido y
vistosidad". A esta procesión se la conoce como la "Bajada de
la Burrita".
Sobre
las once de la mañana de este mismo día, se celebra el tradicional
concurso de tambores y bombos, a él acuden cuadrillas de diferentes
pueblos que comparten la "Ruta del Tambor y el Bombo", todos
ellos con toques de gala, armoniosa y laboriosamente encadenados,
ejecutados por estos maravillosos tamborileros.
El
acto estrella de la Semana Santa hijarana se produce a las doce de la
noche del Jueves Santo, en el apoteósico instante de Romper la Hora.
A tal efecto, en la bonita plaza de España se va reuniendo en silencio
la totalidad de los vecinos del pueblo ataviados con sus largas y negras
túnicas, portando tambores y bombos. Cuando suenan las doce en punto,
el alcalde dará la señal, y los cielos y la tierra temblarán con el
estruendo de miles de tambores estrepitosamente, retumbando al unísono.
Gran parte de ellos no dejarán de tocar hasta que suenen las seis de la
tarde del sábado siguiente, sesenta y seis horas de ensordecedor
tamborileo, apenas unas breves pausas en la procesión de los Despertadores
para que estos personajes cada cierto tiempo, en círculo y alumbrados
por un farol, entonen sus coplas alusivas a la Pasión de Cristo, reanudándose
rápidamente la atronadora comitiva.
A
las cuatro de la tarde del Viernes Santo tiene lugar la procesión del
Pregón, es la que más tambores y bombos convoca, unos van tras las imágenes
y otros se van colocando en fila a los lados del itinerario hasta el
Monte Calvario, estos momentos son los más estremecedores de toda la
Semana Santa. Los tambores que flanquean el camino, a medida que pasa la
procesión se van silenciando, de tal modo que cuando llega al Calvario
el silencio es total y sobrecogedor, un silencio imposible unos minutos
antes, los tambores y bombos volverán a su reposo hasta la próxima
primavera.
Después
de tantas horas de intenso ejercicio, es momento de curar las
ensangrentadas manos de los tamborileros, heridas producidas al cabo de
dos días de ininterrumpido golpear sobre los cueros.
Cómo
llegar:
Por la N-232 desde Zaragoza o Alcañiz.
Acontecimiento de mayor interés: el momento de Romper la Hora.
Cuando: A las doce de la noche del Jueves Santo.
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| 6
EL CINCO DE COPAS ZAMORA
En
Zamora los desfiles procesionales son de una gran vistosidad y
esplendor, aunque no carentes de austeridad y las imágenes que en ellas
toman parte son de extraosrdinaria calidad artística destacando una
impresionante escultura del Cristo Yacente de Santa María Nueva.
Son
cuatro las procesiones que en esta bella ciudad podemos destacar,
realizadas con un gran fervor y recogimiento popular, rivalizando todas
en brillantez y grandiosidad, pero la que más interés despierta y es
esperada por los zamoranos es sin duda la de "el Cinco de
Copas", que debido a sus peculiaridades ha causado verdaderos
quebraderos de cabeza a las autoridades eclesiásticas, hasta tal punto
que en los años sesenta poco faltó para que esta procesión fuera
suspendida, no en balde en la comarca y en gran parte de España se la
conoce como la "Procesión de los Borrachos".
Siguiendo
el orden cronológico de su aparición, la del Silencio, impresionante y
sobrecogedora, que en la noche del Miércoles Santo recorre solemnemente
el casco antiguo de la ciudad. La procesión de las Capas, que desde el
barrio de Olivares, sale rayando la media noche escoltada por los
cofrades de la Hermandad de la Penitencia, tocados con la tradicional
capa y alumbrándose con un farol que da a la comitiva un aspecto
misterioso y un tanto fantasmal. Jueves Santo, la procesión del Cristo
Yacente que parte de Santa María la Nueva portando esta bellísima
imagen.
Sobre
las cinco de la mañana del Viernes Santo salen de San Andrés nueve
pasos de la cofradía de Jesús Nazareno. El primero de ellos es el
"Cinco de Copas", el nombre le viene por la disposición en
que está disribuida la imaginería en el paso, Jesús en el centro y
cuatro centuriones romanos rodeándole. A pesar de lo intempestivo de la
hora y el fresco que suele hacer por estas latitudes en las madrugadas,
no hay ningún zamorano que se pierda este acontecimiento. Otra
peculiaridad añadida es el hecho de que en esta noche los mienbros de
la cofradía obsequian a familiares y amigos con almendras, que portan
en buenas cantidades bajo las túnicas, la procesión sigue su curso
llegando a las Tres Cruces sobre las siete de la mañanadonde se hace
una parada disponiendo los pasos en semicídulo, se da descanso a los
sufridos costaleros al tiempo que se lleva a cabo un ritual que consiste
en consumir una sopita de ajo calentita para combatir el relente mañanero,
el descanso suele durar una hora y media y antes de reiniciar la procesión
se desayuna chocolate con churros. Al reanudarse el desfile, cambia el
orden de los pasos, La Virgen que caminaba en último lugar ahora lo
hace en cabeza par poder recibir la reverencia de todos y cada uno de
los pasos, éstos, apesar de su peso y dimensiones, se inclinan ante
ella movidos por le pericia de los costaleros y adquirida a través de
los años, una vez hecha la reverencia, los pasos continúan su
recorrido por las calles de la ciudad.
Esta
madrugadora y larga comitiva (se prolonga de las cinco de la madrugada
hasta bien entrada la mañana) tiene una asistencia multitudinaria, con
más de tres mil penitentes, dado lo atípico de su desarrollo, la
cofradía tiene unos "vigilantes" llamados "Varas" y
se encargan de que ningún hermano se salga de tono, en caso de hacerlo,
se le despoja del síngulo que ciñe el negro hábito a la cintura y se
le expulsa de la procesión. Al parecer se incautan bastantes cordones.
Es que si tiene el sobrenombre de "Procesión de los
Borrachos" por algo será.
Cómo
llegar:
Desde Salamanca por la N-630
Acontecimiento de mayor interés: Procesión del "Cinco de
Copas".
Cuando: madrugada del Viernes Santo.
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| 7
LOS PICAOS SAN VICENTE DE LA SONSIERRA (La Rioja)
En
tiempos pasados, a lo largo y ancho de nuestra geografía y en lugares
muy concretos, se veían durante la Semana Santa unos ritos, en
apariencias crueles, en los cuales los penitentes se autoflagelaban de
muy distintas maneras; unos acompañando los desfiles procesionales y
emulando las torturas sufridas por Jesucristo a lo largo de su aventura
pasional y otros lo hacían en cumplimiento de promesas de bienes
recibidos por intercesión de la Divinidad. El paso de los años y los
cambios en la mentalidad de los pueblos y sus gentes, ha propiciado que
poco a poco se fueran abandonando unas costumbres que hoy nos parecen
brutales. Tal es el caso de San Vicente de la Sonsierra, en el que aún
se practica este rito, y no deja de ser un acontecimiento especial que
en estos días llena el pueblo de curiosos ávidos de contemplar a los
flagelantes en acción. No obstante, es un acto que no se debe tomar a
la ligera, observándolo con respetuosa curiosidad ya que obedece a las
ancestrales raíces de un pueblo en el que esta práctica se viene
celebrando más allá de lo que alcanza la memoria y está escrito en el
código genético de los hombres.
Los
flagelantes, aquí los llaman "Picaos", son penitentes que
caminan detrás de los pasos procesionales con los pies descalzos y
sujetos con largas y pesadas cadenas que arrastran por el suelo,
vestidos con túnicas y capuchas de un blanco inmaculado que dejan al
descubierto las espaldas para que con unos burdos sacudidores de lino,
puedan destrozárselas a latigazos a ellos mismos. Esta autoflagelación
continua va levantando ampollas en la piel. Un cofrade experto comprueba
periódicamente el proceso de la inflamación y cuando considera que está
"maduro" procede a picar la espalda del penitente (de ahí el
nombre de picaos) golpeando suavemente con una bola de cera virgen en
donde se han incrustado trocitos de cristal que revientan las ampollas
dejando que fluya la sangre acumulada por los latigazos, derramándose
por la túnica hasta el suelo. Cuando termina, escoltado en su soledad
por el acompañante que no le ha abandonado ni un solo instante a lo
largo de su dura penitencia, acude a la iglesia a los Disciplinantes de
la Vera Cruz, donde le desinfectan las heridas con agua de romero, que
tiene efectos cicatrizantes.
En
el transcurso de la Semana Santa este ritual se repite tres veces, dos
el Jueves Santo; una de ellas en la procesión que se celebra después
de los Santos Oficios, la segunda en la llamada Hora Santa, que se
realiza a las once de la noche, y la tercera el Viernes Santo, durante
la procesión que discurre por los alrededores del pueblo.
"Los
Picaos" son casi siempre miembros de la cofradía y si no lo son,
para cumplir su promesa en los desfiles necesitan el permiso de ella.
Cómo
llegar:
Desde Logroño, por la N-232 dirección Haro, pasado Torremontalvo, un
cruce a la derecha nos lleva a San Vicente de la Sonsierra.
Acontecimientos de mayor interés: "Los Picaos".
Cuando: Jueves y Viernes Santo.
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| 8
LOS "EMPALAOS" VALVERDE DE LA VERA (Cáceres)
En
este típico pueblo cacereño se produce un rito penitencial que por sus
características se asemeja bastante al que se realiza en San Vicente de
la Sonsierra. Ambos tienen el común denominador de estar protagonizados
por personas que de una manera u otra, practican la autoflagelación en
cumplimiento de favores recibidos.
En
Valverde de la Vera, se lleva a cabo el rito de los Empalaos. Estas prácticas
fueron prohibidas por su singular dureza por la iglesia en el siglo XIV,
pero la fe es la fe y a partir del XVI se vienen realizando
ininterrumpidamente en la noche de Jueves Santo. El Empalao es un
penitente que rodea con sogas de esparto su torso desnudo y de la misma
manera, amarra su brazos en cruz a un palo de arado.
El
aspirante a realizar la dura prueba, es preparado en el más absoluto
secreto, concienzuda y minuciosamente por personas expertas que con sumo
cuidado van atando con la áspera soga, una vuelta junto a otra, de modo
que materialmente le cubren los brazos y el tronco; colocan sobre su
cabeza un paño blanco de encaje que preserva su anonimato y apenas le
dejará ver el duro trayecto que le espera. Una corona de espinas ceñirá
sus sienes, le visten con una especie de enaguas tambien blancas, le
ensartan dos grandes sables en la espalda y tras colgarle en los brazos
dos pesadas anillas utilizadas en las labores del campo, los pies
descalzos del Empalao estan dispuestos a transitar su durísimo y
particular Via Crucis, recorriendo el pueblo desde las doce de la noche
en busca de las cruces del Calvario diseminadas por las empedradas y húmedas
calles. En cada una de ellas, rodilla en tierra, murmurará una breve
oración, culminando su peregrinar en la ermita del Humilladero. Durante
el trayecto, si dos Empalaos se encuentran, han de realizar la dificil
tarea de arrodillarse uno frente a otro en una especie de saludo ritual.
Van acompañados por algún familiar o amigo que le precede portando un
farolillo para alumbrar su camino.
Este rito, se cree, es una herencia dejada por los Bettones, que tuvieron sus asentamientos por estas tierras. Por aquel
entonces, si el penitente superaba la prueba, la corona era de flores.
Las espadas sobre su espalda también son signos de haberlo conseguido,
posteriomente se asoció como acto penitencial a la religión cristiana
en 1350.
Los Empalaos creen en lo que están haciendo y lo
viven intesamente, no les parace excesiva la incruenta tortura a la que
voluntariamente se someten; el peso del madero y la postura se hacen
insoportables, las cuerdas cortan la circulación de la sangre y se
clavan cruelmente en su carne. Y todo lo soportan estoicamente ya que al
parecer, el único motor que les mueve a realizar esta flagelación es
la fe.
Cómo llegar:
Partiendo de Arenas de San Pedro
por la C-501 en dirección a Plasencia o desde Oropesa por la comarcal
que lleva directamente a Madrigal de la Vera (a 14 km. de Valverde).
Acontecimientos de mayor interés: "Empalaos".
Cuando: Jueves Santo a partir de las doce de la noche.
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| 9
LA BAJADA DEL ÁNGEL PEÑAFIEL (Valladolid)
Aquí
se representa el rito dramatizado que se llama "la Bajada del Ángel".
Esta fiesta, según datos escritos, se viene celbrando desde hace más
de doscientos años con pocas variantes a como se efectúa en el día de
hoy. No siempre el escenario para su celebración fue el mismo. Cada año
era una de las tres parroquias la encargada de su organización. Al
hacerse cargo el ayuntamiento de Peñafiel de la realización del
evento, se escogió como lugar para celebrar estos actos la gran Plaza
del Coso; ésta, con sus hermosas fachadas y balconadas de madera le da
un aire de cálida ruralidad, sirviendo de marco idóneo a este
acontecimiento que se viene celebrando en Peñafiel todos los Domingos
de Gloria desde hace dos siglos sin que por ello haya perdido un ápice
de su interés.
Con varios días de antelación, en la Plaza del Coso
de Peñafiel reina una gran actividad. En el centro se están montando
dos colosales torres de madera que posteriormente se forrarán de tela y
unirán mediante una serie de cuerdas o maromas. El sábado por la tarde
se efectúa la "probadilla del Ángel", comprobando que todo
funciona correctamente, que las torres resistan todo lo que se espera de
ellas y todos los artilugios de poleas y maromas estén en su punto para
que no se produzca ningún fallo en la ceremonia que se celebrará en la
mañana siguiente.
En las primeras horas del Domingo de Gloria se
celebran varias procesiones llamadas del "encuentro" con la
Virgen y el Resucitado como protagonistas. Tanto aquí como en el resto
del país, estos actos sirven de colofón y marcan el fin del paréntesis
que la Semana Santa nos ha ofrecido.
En este Domingo de Resurrección es cuando Peñafiel
nos deleita con su rito religioso, quizá el único en su género, de la
Fiesta del Ángel, constituyéndose por mértios propios en un objetivo
a tener en cuenta y que dará plena satisfacción a nuestra curiosidad
de conocer la gran riqueza religiosa y folclórica de España.
Entrada la mañana aparece la Virgen Dolorosa
cubierta con un velo negro, portada a hombros de los cofrades de la
Virgen de la Pasión desde la iglesia de Santa María. Les acompaña una
gran multitud y un ensordecedor ruido de cohetes. Es colocada en el
centro de las dos torres, y es entonces cuando aparece por uno de los
laterales, a buena altura, un gran globo amarillo y rojo que va
descendiendo desde el aire (aquí es cuando entran en funcionamiento las
sogas y poleas preparadas para este menester). Al ponerse a la altura de
la Virgen, el globo se abre en dos partes y de su interior sale un niño
vestido de ángel que la despoja del negro paño y anuncia la resurrección,
ascendiendo nuevamente al cielo entre el revuelo de palomas que en ese
momento se dan suelta.
La banda municipal interpreta el himno nacional,
acompañados por los gritos de júbilo del numeroso público asistente,
se incrementa el ruido de cohetes, el cortejo, con la Virgen descubierta
y tocada con uno de sus mejores mantos, pone rumbo a la iglesia de San
Miguel donde la espera el Santísimo bajo palio, y de esta forma dan fin
a la procesión del Santo Encuentro, mientras las campanas de varias
iglesias alegran el aire con sus metálicas voces anunciando al mundo
que Dios ha resucitado.
Cómo llegar: por la N-122, bien desde
Valladolid o desde Aranda de Duero. Esta localidad se encuentra casi a
mitad de camino entre estas dos poblaciones.
Acontecimiento de mayor interés: Bajada del Ángel.
Cuando: Mañana del Domingo de Resurrección.
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FINISTERRE (A Coruña)
En este rincón gallego, allí donde se creía terminaba la Tierra, la
Semana Santa también se vive con fervor. Veamos brevemente como
transcurre.
La romería del Santo Cristo de Fisterra es una
fiesta religiosa de enorme tradición y participación popular. Comienza
el Jueves Santo con la escenificación de la última cena en la iglesia
de Santa María das Áreas donde un grupo de marineros dan vida a los apóstoles.
Después de un curioso diálogo, la escena termina con el lavado de los
pies, la misa, la oración del huerto y la procesión.
El Viernes por la mañana se celebra la procesión de
Cristo con la cruz a cuestas camino del Calvario, por la tarde el
descendimiento; todo ello con la participación de los habitantes de la
villa. Por la noche sale la procesión del entierro hasta una tumba
situada en un monte cercano a la iglesia.
El
día grande es el Domingo de Resurrección que se representa frente a la
iglesia de Sta. María das Áreas y que termina con la danza das Áreas.
Cómo llegar:
Desde Santiago de Compostela
dirigirse a Amés por la carretera que lleva a Noia. En Amés tomar la
comarcal hacia Negreira y pasado Baiñas tomar la C-552 hacia Corcubión.
Por la costa lo mejor es llegar a Noia y recorrer la costa a través de
la C-552, que nos lleva a Cee, Corcubión y Finisterra.
Acontecimiento de mayor interés: Representación de la
Resurrección.
Cuando: Domingo
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